Hace 14 años, cuando Vía Reggio apenas era una idea y estábamos colocando lo que simbólicamente llamamos “la primera piedra”, Lili y yo nos hacíamos muchas preguntas. No teníamos todas las respuestas, pero sí una convicción muy clara: queríamos intentar construir en Culiacán una escuela diferente.
¿Será posible crear en Culiacán una escuela basada en la escucha y que ponga la imagen del niño y la niña al centro?, ¿Será posible pensar en una escuela donde el desarrollo emocional sea tan importante como el desarrollo académico?, ¿Podremos lograr que una escuela sea un lugar de encuentros para diferentes familias, con distintas formas de pensar?
Hoy podemos decir que sí. Hemos pasado de ser un proyecto pequeño que inició únicamente con un preescolar, a convertirnos en una escuela sólida con los niveles de primaria y secundaria. Pero más que crecer en número, hemos logrado construir una comunidad. Hemos graduado ya seis generaciones que hoy son adolescentes y adultos críticos, sensibles y conscientes.
También nos hemos fortalecido como comunidad. Juntos hemos sostenido a familias en momentos difíciles. Hemos atravesado momentos de crisis, dos pandemias, cambios sociales, contextos complejos en nuestra ciudad… y seguimos aquí.
Porque hacer escuela en Culiacán significa educar en medio de una realidad compleja, que apuesta todos los días por la resolución pacífica de conflictos, por el diálogo y por formar niños, niñas y jóvenes capaces de construir una sociedad más empática y más consciente.
¿Cuál está siendo el legado que Vía Reggio ha ido sembrando en Culiacán en estos 14 años?
Y lo más importante: Hemos construido un lugar donde los niños aprenden a ser.
En 14 años hemos entendido que en Vía Reggio, educar es un acto de esperanza y mirada al futuro de paz. Gracias a cada familia que ha confiado en Vía Reggio, a cada maestro que ha permanecido con sintonía y constancia y a cada alumno que ha dejado huella.
Seguiremos encontrándonos en este camino de formar juntos.
¡Felicidades a toda nuestra comunidad Reggiana de Corazón!
Fernanda Escobosa
Diección General