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¡MAMÁ, NO ME QUIERO IR! octubre 8, 2026

Cada que tengo oportunidad me gusta asistir a los cafecitos de cada sección. En uno de estos encuentros con familias una mamá nos contaba que su hija había salido de la escuela llena de pintura y lodo y le decía “mamá no me quiero ir”, mientras ella la veía, pensaba en cómo había cambiado también su propia mirada, verla salir así, feliz, le hace sentir que eligió un buen lugar para ella.

La frase se me quedó. Porque este mes hemos estado preguntándonos justamente eso: ¿qué nos hace sentir parte de Vía Reggio?

Así fue como se lo preguntamos a las familias de preescolar durante los cafecitos. Algunas hablaron de los valores, de la filosofía, de la confianza. Una mamá dijo: “Vía Reggio es mi segunda casa”. Otra habló de la tranquilidad que siente al cruzar la caseta. Varias coincidieron en algo: sus hijos quieren venir a la escuela y muchas veces no se quieren ir.

También en mis recorridos por los grupos observé que esta misma pregunta se les lanzó a nuestros alumnos. En un grupo de 1º de secundaria las respuestas fueron: “Que nos incluyan”, “Que mis amigos me escuchen”, “La confianza, el respeto y la amistad”. Uno de ellos incluso habló del safe place dentro de su salón.

Para ellos, pertenecer es algo muy concreto: tener amigos, que se sientan escuchados, poder ser ellos mismos, tener un espacio que sientan como propio donde hay algo suyo en las paredes, ya sea un dibujo o una escultura que hicieron con otros.

Claro que la pertenencia no significa que todos los días serán buenos. Habrá días en los que un amigo prefiera jugar con alguien más, momentos en los que no estemos de acuerdo o en los que necesitemos encontrar nuestro lugar nuevamente.

Creo que ahí también está nuestra tarea como escuela: estar atentos. Conocer a nuestros niños, niñas y adolescentes lo suficiente para notar cuando algo cambia, escucharlos y acompañarlos cuando lo necesitan.

Este mes hemos hablado mucho de la pertenencia. Y aquella niña, llena de pintura y lodo, nos la explicó con sus propias palabras: “Mamá, no me quiero ir”.